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La columna | Que no le digan… | ¿Y si EPN llamara a votar por AMLO?

Opinión por Por Mario A. Medina

En los Estados Unidos no hay ningún problema que los presidentes en turno se pronuncien abiertamente a favor de algún candidato de su partido, ya sea Republicano o Demócrata. Estaría a favor que en México el Presidente de la República exprese sus simpatías públicamente por quien él o ella quiera. Creo que debemos dar ese paso.

En un ejercicio de imaginación tal vez, “medio loco”, “jalado de los pelos”, me pregunté y le pregunté a varias personas: ¿Qué pasaría si el Presidente Enrique Peña Nieto, de manera seria, llamara a votar por Andrés Manuel López Obrador?

Las respuestas fueron muy coincidentes, muy pocos me dijeron: “No, no creo”. Otros afirmaron: “pues que Andrés ya negoció”; algunos más consideraron: “es para chingarlo” o “es para quemarlo”. En suma me imaginé que el llamado dePeña Nieto en favor de Andrés Manuel, era algo así como el “Beso del Diablo”.

En los primeros días de marzo pasado, Peña Nieto había dicho que no se iba a meter en el proceso electoral, para luego señalar: “Lo que sí tendrán muy claro es que el Presidente ni fijará posición ni va a tener un posicionamiento para cada uno de los candidatos…”

No aguantó mucho, apenas el miércoles 9, el mandatario pidió a los mexicanos “no votar con la víscera, sino con la razón”. Al clausurar la 82 Asamblea de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas, hizo un llamado a hacer una “valoración real y objetiva” de las propuestas de cada uno de los candidatos.

Dijo que esperaba que el INE no lo fuera a sancionar porque no se estaba metiendo con ninguno, y luego apuntó con cierta sonrisa: “sobra decirlo, ustedes ya saben, como para qué lo digo”.

En Monterrey, capital ícono del empresariado mexicano, Peña defendió sus reformas que emprendió en estos años de su gobierno. Dijo que esperaba que “a México le vaya mucho mejor y no se vayan a revertir los cambios estructurales que se han concretado”.

Sí, sin explicar quiénes eran sus destinatarios a “no votar con la víscera, sino con la razón”, es claro que dichos receptores son los seguidores de Andrés Manuel López Obrador a quienes se les acusa de radicales y de un sinnúmero de calificativos despectivos, “chairos”, por ejemplo.

Cuando pide a no revertir los cambios estructurales concretados, lo que hace es convocar a sufragar por su candidato, por el mismo que su dedo señaló como el bueno para encabezar la candidatura presidencial por el PRI. No era necesario que  mencionara el nombre y apellidos de su gallo. Su llamado a votar, con eufemismos, es por José Antonio Meade.

Lamentablemente para el candidato del tercer lugar en las encuestas le provoca el mismo efecto negativo -como sucedió en mi ejercicio de imaginación con AMLO-, cuando Peña Nieto llama a votar por su ex Secretario de Hacienda.

La corrupción y las reformas que no han traído ningún beneficio para la población en estos cerca de seis años de gobierno de Peña Nieto, son una gran loza en los hombros del candidato que hoy se asume priísta al enfundarse una chamarra roja. Es decir, se pone la camiseta como tal.

Con el llamado subliminal a votar por MeadePeña le da el “Beso del Diablo”; lo pasa a  “quemar” o “chingar más” dirán algunos. En realidad es un llamado a no votar por él porque la gente, a pesar de la presunta honestidad de Meade, lo ven como más de lo mismo, de lo que lo ya se hartaron.

Lamentablemente muchos se oponen a que quien esté al frente del Ejecutivo federal exprese sus simpatías electorales abiertamente. Peña lo hace subrepticiamente, haciéndose el chistoso, Lo dice sin decirlo: “quien razona debe votar por Meade”, pero las encuestas dicen otra cosa, que la “razón” o la “víscera” no va a favorecer al candidato del PRI.

Bueno, después de todo, ¿y qué tal si Enrique Peña Nieto llama a votar por ya sabemos quién?

Que no le cuenten…

Interesante la entrevista que le hizo Julio Hernández López (@julioastillero), titular de la Columna “Astillero” de La Jornada, al ex jefe del órgano recaudador de impuestos. (SAT) Aristóteles Núñez en un canal de televisión vía internet que se llama “Querida Urna”.

Aristóteles me parece un personaje además de inteligente, honesto. Seguramente hay cosas que por su lealtad de José Antonio Meade -su jefe en la Secretaría de Hacienda- se las guarda.

Reconoció muchas cosas que otros no se hubieran atrevido hacerlo. De su jefe dijo: “está pasando factura”, “no tiene perfil de político”; “ha sido servidor público”: Recordó que él –Aristóteles- siempre se opuso al “perdón fiscal”, que, dijo, “es igual a corrupción”.

Señaló que le ve a Meade viabilidad para ganar, pero que lo ve difícil. Que hay razón para el hartazgo, pero no para el odio; que no defiende al PRI, y tras varios de gobiernos priístas, “la sociedad ya los está calificando y los castigará”.

Que Meade se “debe deslindarse de los malos priístas y de los funcionarios que fueron sus compañeros del gabinete; deben ser sujetos a una investigación en la siguiente administración”.

Cuando el Astillero le dijo que el Secretario de Comunicaciones y Transportes, Gerardo Ruiz Esparza le aplaudía a MeadeAristóteles fue contundente: “De ese señor, después de mucho tiempo prefiero no verlo  Es desagradable para mí”.

Julio le preguntó si Meade es honesto. Respondió: “¡claro!”; ¿EPN honesto?: “no me costa, ni uno, ni lo otro” y aceptó que el candidato presidencial priísta “se ve mal” al lado de los Carlos, Romero Deschamps y de Aceves del Olmo.

Que Carlos Salinas de Gortari “es un genio”, pero que “nos debe muchas explicaciones de sus dos últimos años de gobierno” y que “a todos nos hizo creer, en los primeros cuatro años, que íbamos al primer mundo”, que ya pasó su tiempo, que Salinas  “fue el que nos reventó  en 1994”.

De Andrés Manuel López Obrador aseguró que no le consta que sea deshonesto y que al revisar las declaraciones del tabasqueño, no se encontró ninguna irregularidad “Que me conste, no”. Y de las declaraciones de impuestos de Andrés, dijo: “allí están”.

¿Cuál sería tu consejo que le darías a Meade?, le preguntó el columnista.

-Que no ceje, y que dé su mejor lucha. Después del 2 de julio seguiremos siendo amigos.

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