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Escaparate Político: SSO, alto riesgo

Opinión por: Felipe Sánchez Jiménez

En el asunto del prolongado cierre de hospitales públicos y el sufrimiento y la muerte de la gente sin recursos, podemos decir que la tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la malignidad. Es lo que está haciendo el gobierno en este momento con la huelga local del sindicato de Salud.

Una aleccionadora charla con un grupo de trabajadores del Hospital Civil, me permitió confirmar la vileza de los líderes sindicales de la Secretaría de Salud que, durante tantos años, en complicidad con sucesivos secretarios, han antepuesto sus intereses bastardos a los de la salud y la propia vida de los oaxaqueños más necesitados.

El actuar de estos lidercillos me hizo recordar una frase del griego Aristófanes que decía que “un populista o demagogo no debe ser ni honesto ni educado, sino ignorante y canalla”. Así es el comportamiento de Mario Félix y Alberto Vázquez con seis activistas que son los que incitan al cierre de hospitales públicos desde hace tres semanas.

Con la intención de frenar las investigaciones por la gran corrupción a la que están ligados, recurren a la demagogia ante sus agremiados con dos ofrecimientos extremos:

1.- Bases para los más de 18 mil trabajadores en lugar de depurar las nóminas.
2.- Contratar a un grupo de agitadores profesionales del cartel 22 para planear el sitio de la ciudad y barricadas como en el 2006 para doblar al gobierno antes que permitir el inaplazable reencauzamiento de la Secretaría de Salud a las normas.

Si el gobierno permite estas acciones y sigue tolerando esta huelga loca, estaría incubando el huevo de la serpiente en la sección 35 del SNTSS. El riesgo de que surja otro cartel 22 empieza a latir.

 

EXTREMISTAS

Me informan que en la reunión sindical más reciente, presentaron al equipo del cartel 22 que maquinaría las próximas movilizaciones si el gobierno no hace caer la cabeza del Secretario Juan Díaz Pimentel. Dicen que las bases recriminaron a sus dirigentes sus intenciones beligerantes y sus mentiras como esa de que “habrá base para todos en lugar de depurar las nóminas”. Es una propuesta absurda, sin embargo hay sindicalistas que lo dan por hecho, sobre todo los que no tienen perfil académico para desempeñar el trabajo para el que fueron recomendados.

Mis entrevistados dicen que los dirigentes sindicales anunciaron las medidas radicales al ser cuestionados sobre sus negocios ilícitos. Mencionan, por ejemplo, la usura de una caja de ahorro que presta dinero a los empleados con 36 por ciento de interés anual con el aval de los líderes del sindicato. El agio en estas proporciones no es delito menor. Situaciones como estas y los severos cuestionamientos de la base, socavan la credibilidad del sindicato y llevan a los dirigentes a la acción temeraria de violentar el movimiento. El problema es que la mayoría no comparte idea tan temeraria.

En la asamblea más reciente, de los 306 delegados sindicales asistieron apenas 149 de las cuales 102 votaron por continuar con el paro pero 47 dijeron que si el gobierno ya liberó los sueldos para todos los de contrato, tenían que abrir los hospitales para no seguir perjudicando a la gente que necesita consulta. Si la fuerza sindical se basa en 306 delegados y solo participan 149 quiere decir que sus representantes generan desconfianza.

El silencio, dice un clásico, “grita más que mil voces”. Es decir, si de los 306 delegados sindicales que conforma la sección 35, solo 102 confían en sus dirigentes, 47 rechazan sus acciones y el resto calla ¿Qué espera el gobierno para sancionarlos?

Vaya, canallada de quienes quieren lucrar política y económicamente a costa de la vida de los más jodidos. No han sido únicamente los líderes venales, también altos funcionarios. Confabulados ambos, son causantes de la crisis en que están los Servicios de Salud de Oaxaca.

 

HOSPITAL CIVIL

La sinrazón de casi todos sus planteamientos está sumiendo en el fango del ridículo a los dos dirigentes sindicales de la Secretaría de Salud, más vistos: Mario Félix y Alberto Vázquez Sangermán.

La anarquía y la corrupción que cebaron extremadamente durante el “Gabinato”, ha convertido al Hospital Civil en una institución a la deriva, a punto del colapso. Incluso, con la huelga, algunas obras de ampliación, están detenidas. Ni eso permiten en su extremismo.

Carente de médicos, enfermeras y especialistas, este nosocomio medio camina, solo por inercia. Pero esto no es nuevo, Es consecuencia de muchos años de gran corrupción sindical.

Relatan, por ejemplo, que en el departamento de displasia, con la venia de los dirigentes, un médico lo ha convertido en su bunker marital. Tiene allí a una capturista como su amante y prácticamente allí viven con una hija. Nadie se atreve a llamarlos al trabajo. Los sucesivos directores del hospital tienen que consultar todas sus decisiones con el líder sindical. Se atrevió a remover a una enfermera que, apoyada por el sindicato, lo insultó y le propinó cachetadas.

En lugar de sancionarla, la becaron. Con tal de tener incondicionales, contrataron a medio centenar de empleados sin oficio ni beneficio, entre ellos a camillistas a los que pusieron a lavar y desinfectar instrumental sin tener la capacitación adecuada.

Mario Félix y Alberto Vázquez, montados sobre los anteriores secretarios de salud, llegaron al extremo de contratar a 500 empleados sin perfil. Su objetivo es engrosar su planta de aplaudidores. Hay cinco dentistas que se mueren de aburrimiento porque solo hay un consultorio con una unidad y siempre está descompuesta. Abundan los comunicólogos, sicólogos. A todos estos aplaudidores les ofrecen base en estos momentos en que el sindicato requiere de activistas que aprendan a bloquear calles e instalar barricadas. Ya están en capacitación emergente con los expertos del cartel 22.

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