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Escaparate Político: Pesquisas

#Opinión Por: Felipe Sánchez Jiménez

Realmente estaba receloso por dos cosas en torno a las acciones de este gobierno contra la corrupción del sexenio pasado.

Primero, el ex titular de la SSO, Germán Tenorio Vasconcelos fue arrestado y llevado a una cómoda celda de Ixcotel y no a un penal de alta seguridad, como lo había anunciado la Fiscalía General.

Segundo, el jefe de la banda, Gabino Cué, con cinismo exacerbado, se atrevió a declarar, a manera de burla: “…los oaxaqueños están en mi mente y en mi corazón…”. Y su mordacidad fue más allá al decir “estoy tranquilo, hice mi mejor esfuerzo” (¿?).

Por estos hechos, creía imposible que la guadaña justiciera siguiera operando, sin embargo, algunas informaciones recibidas en estos días, dejan entrever que hay voluntad política del gobernador Alejandro Murat, de acotar la impunidad.

Cuando me aseguran que la Unidad Especializada en Investigación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita (Lavado de Dinero) de la PGR, coadyuva con las autoridades estatales en las pesquisas sobre el saqueo de los recursos públicos de Oaxaca en el sexenio anterior, parece que la justicia se asoma.

Uno de mis informantes comenta que aplicar la ley en el tema de la corrupción desde las instancias del poder público, es complicado porque los acusados son catalogados como ladrones, no como tontos. Y hasta hace una analogía:

Todos los que participaron en el robo del sexenio, no actuaron improvisadamente. Se capacitaron en la sustracción de recursos públicos en la misma Secretaría de Gobernación. Cuando Diódoro Carrasco Altamirano fue el titular, hizo altos funcionarios de esa dependencia a Gabino Cue y a Jorge Castillo, considerados hoy como las mentes que urdieron el brutal saqueo del erario de los oaxaqueños. Cuando Gabino llegó al gobierno de la mano con el Peje AMLO y grupos de interés de toda laya, pusieron en práctica todas las artimañas que abrevaron en la Secretaría de Gobernación.

A finales del 2010, trascendieron las primeras rapacerías de Gabino, Jorge Castillo y Gerardo Cajiga, con recursos de la Segob. Se les acusó de comprar aeronaves de manera ilícita pero Gabino no solo los hizo sus funcionarios, los protegió deliberadamente. Primera muestra de sus intenciones en el gobierno de Oaxaca.

Recordemos que el 4 de diciembre del 2010, en medio del escándalo, Gabino gobernador salió en defensa de sus funcionarios más poderosos: el secretario de Finanzas, Gerardo Cajiga Estrada, quien en el año 2000 estuvo involucrado en la compra ilegal de 12 helicópteros para la Policía Federal Preventiva, que dependía de la Secretaría de Gobernación encabezada entonces por Diódoro Carrasco Altamirano.

Con desparpajo, el gobernador “del cambio” expresó: “a mí también me querían meter a la cárcel, y era por mentiras”, dijo en referencia a que después de participar en la elección de gobernador en 2004, fue acusado por el Congreso local de incurrir en peculado durante su cargo como presidente municipal de la capital del estado.

Pero no solo eso, la complicidad invulnerable la reafirmó Cué al rechazar cualquier sanción de sus funcionarios acusados de corrupción en la Segob. Todos mis colaboradores, dijo, “son personas honestas que cuentan con la capacidad y experiencia para el buen desempeño de los cargos y tienen mi respaldo”. Pese a los señalamientos insistió: “ninguno de ellos (sus funcionarios) está impedido legalmente para desempeñar su cargo”.

Las ligas de este clan datan desde la adolescencia. A principios de los 90, Gabino se integra al grupo político liderado por Diódoro Carrasco, en ese entonces gobernador de la entidad, hacen equipo con José Antonio Estefan Garfias, candidato perdedor de la alianza PAN-PRD al gobierno de Oaxaca y que en ese momento fungía como secretario de Finanzas de Carrasco Altamirano.

Carrasco Altamirano quien fuera gobernador en sus tiempos de priista, luego titular de la SEGOB y hoy como influyente panista es Secretario de Gobierno en Puebla, es señalado artífice de la urdimbre que permitió el gran saqueo del patrimonio de los oaxaqueños. En la Segob abrevaron sus primeras lecciones de cómo saquear el erario público, Gabino, Gerardo Cajiga y Jorge Castillo, principales cerebros de la fenomenal sustracción del presupuesto público de Oaxaca. Me dicen que al lado del poderoso Diódoro iniciaron sus artimañas hasta llegar al gobierno de Oaxaca, donde se doctoraron en las argucias por los que hoy la ley los investiga.

No hay que olvidar que la amistad del clan se afianzo en Bucareli. Cuando Diódoro Carrasco fue nombrado secretario de Gobernación, Gabino Cué se convirtió en su secretario particular (posteriormente ocuparía la subsecretaría de Comunicación Social) y Castillo Díaz ocupó la dirección general de Recursos Materiales. En ese cargo estuvo involucrado en un fraude en la compra de aeronaves y la Secretaría de la Función Pública lo inhabilitó por cinco años.

Muchos trascendidos han venido señalando montos estratosféricos del presupuesto que recibió el gobierno de Gabino y que fue desviado mediante una complicada red de corrupción. La Unidad de Lavado de dinero de la PGR, según me dicen, sigue minuciosamente la línea de supuestos prestanombres de Jorge Castillo y otros operadores financieros de Gabino.

Se ha dicho que para abrir cuentas de Jorge Castillo, utilizaron nombres de su hermano Antonio Castillo Díaz y otros presuntos familiares identificados como Alejandrina Díaz Rodríguez y Graciela Adriana Díaz Rodríguez. Todos ellos abrieron cuentas en Bancomer. También citan nombres de sus amigos Miguel Carranza Guasch, Claudia Montserrat Calleja Gómez y Jorge Guillermo Ramírez Bolaños. El más señalado en las pesquisas es Carranza Guasch, quien en la administración de Gabino, fue funcionario de primer nivel en la Secretaría de Gobierno, en el Instituto Estatal Electoral y de Participación Ciudadana de Oaxaca y en el Instituto Estatal de Educación Pública.

DIFÍCIL TAREA

La tarea es muy complicada, me dice otra fuente. Además de reunir las pruebas, armar las carpetas de investigación, se deben medir los tiempos políticos y más los electorales. Me revela que en estos momentos las instancias correspondientes, estatales y federales, trabajan con la seguridad de que, al menos los más codiciosos, serán llevados a la cárcel.

Las pesquisas, según me comentan, se están acopiando ahora con un poco de más pericia a partir de la experiencia que deja la captura -y las confesiones- de Germán Tenorio. Lo que más les atosiga en este momento es la proximidad del año electoral. Antes de que inicie, los “peces gordos” podrían estar en la red. Bueno, al menos que El Peje AMLO madrugue y los purifique con el manto de su “honestidad valiente”. Hacerlos candidatos del MORENA sería darles impunidad. Y en esas andan.

NOTA: Este columnista estará ausente el resto de la semana. Asistirá a la reunión trimestral del Consejo Directivo y del Comité de Vigilancia de la Fapermex, en Ciudad Juárez, Chih.

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