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Escaparate Político: Desleal

Opinión por: Felipe Sánchez Jiménez

La expresión del ex priista Samuel Gurrión de “yo voy a ser senador con o sin el PRI…” es hoy parte de la picaresca de la política juchiteca. Dicen que la determinación del ex presidente del congreso local, de abjurar del partido que le dio fama, poder y mucho dinero, no lo comparten ni sus hermanos. Fue un arrebato, dicen.

Samuel sabe que su mecenas está en el PRI y renegar de quien le dio tanto, se llama deslealtad. Se ha de estar muriendo de risa el que era su sostenedor que, cual mañoso dinosaurio, está convencido de que en política el bien más preciado se llama lealtad: cumplir la palabra empeñada, colocar por encima de todo y de todos, el compromiso pactado, lo demás, sea dinero, puestos y posiciones, vienen por añadidura. Todo eso se le va de las manos a Samuel.

Eso lo saben los del clan Gurrión y, según me dicen, David y Daniel ya lo comentaron al mismo gobernador a quien le reiteraron su observancia al partido, el PRI. Es decir, estos si son agradecidos. Mientras Samuel hacía su rabieta, sus hermanos se sumaron a las masas que estuvieron en el Centro de Convenciones para aplaudir a su candidato Meade.

TOCANDO PUERTAS

La actitud de este gran beneficiario del PRI, se suma a la de otros políticos chapulines que cambian de partido sin el menor pudor, actúan a conveniencias personales. Echan a la basura la ideología, la congruencia y la ética. Cuando en el PRI le dijeron que la candidatura al Senado ya estaba decidida en las cúpulas, buscó entre morenistas, panistas y perredistas, en la capital del país, a alguien que le pudiera dar cobijo. Pero el engrudo se le hizo bolas.

Hasta la mañana de ayer, según me dicen, los hijos de AMLO le cerraron definitivamente las puertas. En otra de sus negociaciones le dijeron que buscara inscribirse en la alianza PAN-PRD y se llevó otra sorpresa.

Suponiendo que en el último momento, permitieran el registro de Gurrión como candidato de la alianza PAN-PRD, sus posibilidades de ganar son nulas. Estos dos partidos atraviesan el momento de mayor descrédito, principalmente en Oaxaca donde Gabino Cue, el gobernador que surgió de una coalición similar, resultó un gran ladrón. Solo los desmemoriados volverían a votar por una coalición similar que con Gabino a la cabeza sirvió para dos cosas: para alcanzar el poder y para saquear.

MALA SEÑAL

Maximiliano Luis Juárez, presidente de la comisión auxiliar electoral del PAN, partido al que le toca poner al candidato de la primera fórmula al Senado, confirmó que en su partido ni siquiera había *hasta ayer- nombres de probables candidatos.

En contraparte con los aspirantes a diputados locales y federales, dijo que donde hay mucha tela de donde cortar es en la lista de aspirantes a concejales aunque no en la capital donde le corresponde al PRD poner a su abanderado. La convocatoria del PAN para candidatos al Senado seguía desierta hasta el domingo en que se cierra el plazo de registros.

Entre los PANistas orgánicos hay algo que llama la atención. No obstante la invitación a sus militantes para competir por el Senado, nadie alza la mano. Esto explica la decadencia del partido azul como consecuencia de los cacicazgos que insisten en reaparecer con el color azul. Es el caso de la familia Díaz, de Ejutla. Manejan el PAN cual modernos oligarcas.

PAN, DIVIDIDO

La condición dictatorial de Antonia Natividad Díaz con su familia desde la dirigencia estatal del PAN, está socavando peligrosamente la unidad al interior de este partido. Luego de la fractura que ocasionó su elección como presidenta del comité directivo estatal después de un viciado juicio, hay otro elemento que ahonda el abismo al interior del PAN: la intromisión directa de Ricardo Anaya para imponer a Natividad.

Cuentan que cuando le informaron que el mismo Felipe Calderón estaba cabildeando en la Sala regional de Jalapa para que ganara Luis de Guadalupe, movió sus hilos para que la dirigente fuera Natividad.

Así impuso a la dama pero las heridas aún las sufren Luis de Guadalupe, Eufrosina Cruz y otros panistas relevantes. Aunque este año electoral será crucial para el partido Acción Nacional, en Oaxaca, se ve muy difícil que pudiera remontar la división.

Entre los Anayistas y Calderonistas, no hay visos de reconciliación. Y más cuando bullen aún en el hígado del “chico maravilla” y hoy candidato presidencial de la alianza PAN-PRD, el siguiente pasaje:

Cuentan que en los momentos más álgidos del enfrentamiento entre Margarita y Anaya por la definición de la candidatura presidencial, la diputada Eufrosina pintó su raya ante el grupo de Anaya. Alentada por Margarita y Felipe Calderón, en un encuentro televisivo el año pasado, cuando se sentía candidata a gobernadora. Eufrosina, descalificó al entonces secretario general del PAN, Damián Zepeda. Le dijo que no necesitaba nada de la dirigencia, que su carrera era por sus méritos propios. Dicen que Zepeda alzó las cejas porque cuando la mayoría de los consejeros del PAN se negaban a aprobar la nueva candidatura de Eufrosina que nunca ha ganado una elección en las urnas, Zepeda ordenó que la apoyaran.

Hoy, Zepeda es dirigente nacional y se ven irreconciliables, igual que Luis de Guadalupe y su clan mixteco ofendidos por quien les arrebató la dirigencia estatal para Antonia Natividad.

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