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Crónica Política:Los aspirantes al Órgano Superior de Fiscalización de Oaxaca

 Opinión Por: Rosy RAMALES

Oaxaca siempre dando de qué hablar; ahora en torno a la integración del Órgano Superior de Fiscalización, uno de los entes “autónomos” del engranaje del Sistema Anticorrupción, que en la entidad de referencia pinta para fracaso.

Verán. En la armonización de leyes y reestructuración de órganos, tocó el turno a la Auditoría Superior del Estado, cuyo titular fue nombrado en agosto del 2011 en la persona de Carlos Altamirano Toledo, quien venía desempeñándose como Secretario de Desarrollo Social y Humano del gabinete del gobernador coalicionista Gabino Cué Monteagudo, cargo al cual renunció para encumbrarse como Auditor.

En ese momento, el ex priista Carlos Altamirano fue identificado como posición del PRD y los dos Subauditores, Jaime Ramón Ruiz Luría y Ramón Ernesto Icazbalceta Carrete, como cuotas del PAN y del PRI respectivamente, amén del avezado conocimiento de ambos, sobre todo de Icazbalceta. Evidentemente, el titular respondía a la afinidad de “izquierda” del gobernante en turno (Cué).

Así, la Auditoría Superior del Estado quedó bajo el control del gobierno de la “transición democrática” –que al final de cuentas resultó un fracaso–, consolando al PRI con una subauditoría… bueno, más bien consolando a los grupos priistas porque el partido como tal estaba hecho añicos en la entidad oaxaqueña después de la derrota del 2010, en que perdía por primera vez el gobierno local.

Carlos Altamirano Toledo nunca se distinguió como el mejor Auditor. Más bien su función se vio empañada por la sombra del conocimiento de los Subauditores, pero además por una probable subordinación a los Poderes locales, sin contar los escándalos derivados de su vida personal y sentimental; situaciones ventiladas públicamente en distintas ocasiones sin que le probaran nada.

Claro, tampoco contó con una ley que le diera las herramientas suficientes para una fiscalización oportuna, eficiente y eficaz. Incluso, la anterior Legislatura maniató a la ASE exigiéndole pedir autorización al Congreso del Estado para la presentación de querellas tras detectarse irregularidades en el manejo presupuestal. Y la actual Legislatura tampoco hizo algo para dentarla.

En fin, ahora que el Congreso oaxaqueño reformó la Constitución Política local y creó la nueva ley secundaria en materia de fiscalización, Carlos Altamirano Toledo se inconformó y promovió un Juicio de Amparo en contra de las disposiciones que lo desaparecen como titular de la Aditoría Superior del Estado, la cual será reemplazada por el Órgano Superior de Fiscalización a integrarse a más tardar a finales de este mes.

La demanda de Amparo refleja hasta una enfermiza ansiedad por el poder… ¿O por una forma de vivir? Y eso que Altamirano Toledo tiene fama de gente pudiente; en sus buenas épocas se codeó con esferas presidenciales priistas. Por eso mismo, resulta indigno aferrarse a un cargo para el cual ya no es necesario, pero que además desaparecerá por mandato constitucional.

Para integrar el nuevo Órgano Superior de Fiscalización se registraron alrededor de 50 aspirantes, entre ellos los dos Subauditores con aspiraciones de presidirlo; la ex Procuradora General de Justicia y Notaria Pública, Patricia Villanueva Abrajan; y varias personas que en distintas épocas han sido titulares de la otrora Contaduría Mayor de Hacienda, por ejemplo, el polémico Guillermo Megchún Velázquez.

Polémico sobre todo por su origen y antecedentes relativos a vínculos políticos, independientemente su perfil de especialista en materia de fiscalización; sabe pues.

En cuanto a los antecedentes políticos, fue Secretario de Finanzas en el Gobierno de Oaxaca encabezado por José Murat Casab, y luego Contador de Hacienda del Congreso Local en la Legislatura liderada por Bulmaro Rito Salinas en el sexenio de Ulises Ruiz Ortiz.

De ahí, nada se supo de Megchún, hasta ahora en que vuelve a ser tema de debate.

[Por cierto, Bulmaro Rito enfrentó un proceso penal acusado (en el sexenio gabinista) por manejo indebido de recursos públicos.]

Haber sido Secretario de Finanzas en el sexenio de José Murat Casab es el antecedente polémico en este momento en que Alejandro Murat Hinojosa ejerce el cargo de Gobernador de Oaxaca. Lógicamente, en el ámbito político local se conjetura sobre que por instrucciones del primero, Megchún se perfila para presidir el Órgano Superior de Fiscalización.

Claro, puede ser distinto, pues cabe la posibilidad de que Megchún tenga un vínculo directo con Alejandro Murat, a pesar de la diferencia generacional. Es probable también que el aspirante por sí mismo haya decidido inscribirse en el proceso de selección de quien será el primer titular del Órgano de Fiscalización como tal.

No obstante, en la opinión pública ha permeado la duda sobre si cumple o no los requisitos, sobre todo en cuanto a origen y residencia.  La ley secundaria exige que para ser titular del Órgano Superior de Fiscalización del Estado de Oaxaca se requiere “Ser ciudadano oaxaqueño en pleno ejercicio de sus derechos civiles y políticos” y “haber residido en el estado durante los cinco años anteriores al día de la designación”.

Hasta donde se sabe Megchún tiene el ombligo en otra entidad federativa. Aunque pudo haber adquirido la calidad de ciudadano oaxaqueño de otra forma, por ejemplo habiendo cumplido con los cinco años de residencia. Después de su último cargo como Contador Mayor de Hacienda, ya no se supo más de él en el ámbito local. ¿Se quedó a vivir en Oaxaca? Es incierto. En todo caso tendrá que demostrarlo de manera fehaciente.

Hay un dato curioso, en enero del 2005, siendo gobernador Ulises Ruiz Ortiz y Bulmaro Rito presidente de la Gran Comisión del Congreso Local, el Contador Mayor de Hacienda Guillermo Megchún Velásquez, presentó ante la Procuraduría General de Justicia estatal denuncia penal contra el ex presidente municipal de la capital oaxaqueña, Gabino Cué Monteagudo, y demás integrantes del cabildo de la administración 2002-2004, por un probable quebranto al patrimonio municipal por 185 millones de pesos.

Y Patricia Villanueva (aspirante también a presidir el Órgano Superior de Fiscalización), siendo entonces Procuradora General de Justicia recibió la denuncia.

En defensa del ex cabildo, el ex síndico Jaime López Farías dijo hoy que las observaciones que por 185 millones de pesos les hizo la Contaduría Mayor de Hacienda del ejercicio presupuestal 2002 se subsanaron en su momento en tiempo y forma.

Frente al contexto, cabe preguntar: ¿O Megchún y Villanueva son emisarios ulisistas? ¿O participan per se para la titularidad del Órgano Fiscalizador? Ambos también colaboraron en el gobierno estatal encabezado por José Murat. De hecho, la relación la tienen o tenían con él y con Ruiz Ortiz, pues los ahora ex gobernadores fueron muy buenos amigos antes de rivalizar políticamente.

Otra pregunta: ¿Megchún vendría nuevamente a revisar las cuentas de Cué, pero en este caso como responsable de la administración estatal?

En fin, así las cosas en Oaxaca en torno al Órgano Superior de Fiscalización, uno de los órganos del engranaje del Sistema Anticorrupción. ¿Funcionará? Por cierto, no se descarte una integración partidizada, donde se le concedan cuotas al PRD, al PAN y a Morena en las Suauditorías.

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Correo: rosyrama@hotmail.com

Rosy RAMALES

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