martes , enero 21 2020
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CRÓNICA POLÍTICA :La caída de Morena y el estancamiento de la oposición

Opinión Rosy Ramales

Interesante el comportamiento de la ciudadanía mexicana sobre la preferencia electoral hacia los partidos políticos, según una encuesta telefónica realizada por Alejandro Moreno y publicada ayer en El Financiero.

Muy interesante sobre todo la lectura respecto a las elecciones concurrentes de 2021 para renovar la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión y cargos en las 32 entidades federativas, 15 de las cuales elegirán gobernador.

Conforme el texto, Morena comenzó 2019 con una preferencia del 46%, ubicándose en el 32% en julio y hoy anda en alrededor del 36%.

O sea, el partido político denominado Movimiento Regeneración Nacional (Moren), ahora en la Presidencia de la República, habría sufrido una caída del 10% en la preferencia, aun con el ligero repunte después de julio pasado. 

Casi paralelamente, la proporción de indecisos en diciembre del año pasado se ubicó en el 33%, subió hasta 46% en agosto del año en curso y llegó al 42% en noviembre, según una serie de encuestas nacionales telefónica de El Financierorealizadas mensualmente desde diciembre de 2018 a noviembre de 2019.

De acuerdo a esos datos, el porcentaje de indecisos aumentó nueve puntos hasta el mes anterior, pasando por un nivel más alto en agosto; un aumento casi en proporción a los puntos perdidos por Morena.

Si la encuesta o encuestas son certeras, significaría que quienes se han decepcionado de Morena se han refugiado en las filas del voto indeciso.

Es más, pareciera que se trata de ciudadanos sin militancia, de la sociedad civil que siempre ha formado parte del voto indeciso o que nunca habían votado y que en el 2018  se inclinó a favor de Andrés Manuel López Obrador y todos los demás candidatos de la coalición “Juntos Haremos Historia” (Morena-PT-PES).

Y hay otro dato interesante que, incluso, han arrojado encuestas de diversas firmas: Un estancamiento, nulo o poquísimo crecimiento de los partidos como el Acción Nacional (PAN), el Revolucionario Institucional (PRI) y el de la Revolución Democrática (PRD).

Conforme los datos de la encuesta de referencia, el apoyo al PAN se ha mantenido relativamente estable, con su punto más bajo en 7% en febrero, y su más alto en 12% tanto en mayo como en noviembre. Mientras el PRI parece haber ido recuperando preferencia, pues inició con 4% en diciembre de 2018, registrando 10% en su mejor momento en julio, y 9% en noviembre.

Si los datos de la encuesta en comento se apegan a la realidad electoral que permea en el territorio nacional, entonces Morena debería preocuparse porque un descenso incontenible en la preferencia electoral (ligada a la intención del voto) puede ocasionarle la pérdida de la mayoría en la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

Evidentemente, la disminución en la preferencia para Morena impactaría negativamente a sus aliados, cualquiera que sean las siglas de éste: De entrada el Partido del Trabajo (PT) y luego el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el cual, al parecer, pasó a ocupar el lugar del PES cuando éste perdió el registro como partido nacional.

Con la baja en el ánimo del electorado, a Morena se le complicaría ganar todas o el mayor número de las 15 gubernaturas que estarán en juego en 2021, así como los demás cargos de elección popular a disputarse en las 32 entidades federativas.

Claro, salvo que Morena (y aliados) repunten en el ánimo de la ciudadanía sobre todo en base a dos factores:

Uno: Que el Gobierno Federal encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador empiece a dar resultados notorios, que impacten positivamente en el desarrollo del país; desarrollo económico y social, pues sin el primero tampoco existe el segundo.

Todo, en el año de plazo que se dio el mismo mandatario federal para consolidar las bases de lo que él llama la Cuarta Transformación.

Dos: Que Morena como partido consiga organizarse sin terminar como un desastre en la renovación de sus dirigencias nacional y locales; además de convencer a los mexicanos de que Morena no es la viva imagen del gatopardismo.

Por otra parte, si bien Morena ha caído en el ánimo del electorado, los partidos de oposición tampoco han crecido, sobre todo el PAN que por naturaleza ideológica es el que puede darle la batalla en el 2021; el PRI y el PRD se parecen mucho al hoy partido gobernante.

Y si ésta fuera la tendencia, Morena tendría muchas posibilidades de triunfo en las elecciones concurrentes venideras, salvo que el voto indeciso (ese que se ha desencantado del partido del Presidente de México) se incline de manera contundente hacia otra opción electoral.

Por ejemplo el PAN o el PRI, aunque éste último aún trae una fuerte carga negativa.

En fin, a ver qué pasaa de aquí a las elecciones 2021, cuyo proceso electoral iniciara en la primera semana de septiembre de 2020, salvo que una reforma electoral modifique plazos. Ah, a los escenarios se irán sumando las lecturas relacionadas con los partidos de nueva creación, a los cuales el INE otorgue el registro en breve.

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