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PRI, ¿resurgirá de sus cenizas?

CRÓNICA POLÍTICA: ¿Cobrará fuerza la insurgencia indígena?

Opinión por  Rosy RAMALES

La postura del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), en voz del Subcomandante Moisés, parece ir más allá de la simple defensa de su territorio ante la pretendida construcción del Tren Maya que pasaría por varios estados, entre ellos Chiapas.

Es como una postura de defensa a la esencia misma de su surgimiento como guerrilla; esencia plasmada en demandas en los Acuerdos de San Andrés Larraínzar en 1996, dos años después de su aparición el 1 de enero de 1994.

Los Acuerdos auténticos, no los simulados.

El EZLN planteó demandas sintetizadas en un nuevo marco jurídico para establecer en la Constitución el pleno reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas, no solamente como personas humanas, sino como derechos colectivos, como los siguientes:

Políticos para reconocer sus sistemas normativos internos en la elección de sus autoridades y sus formas de gobiernos; jurídicos en sus formas de impartir justicia, reparar las faltas y resolver conflictos internos; sociales para decidir su organización social; culturales para proteger la cultura propia.

económicos para determinar su propia organización para el trabajo, el disfrute de sus recursos, el impulso a la producción y el empleo, así como la protección de los indígenas migrantes y la satisfacción de las necesidades básicas de los pueblos; entre otros.

En ese contexto mínimo habría que preguntar: ¿Los proyectos del nuevo Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, chocan con algunas de las demandas esenciales del EZLN? De entrada ¿en cuánto a los derechos económicos y el respeto a decidir sobre su territorio?

La demanda se centra en Chiapas, pero en realidad es demanda de todos los pueblos indígenas, por años acosados por falsos luchadores sociales que abusan de la buena fe de los habitantes originarios. Por tanto, es normal la desconfianza actual de los indígenas.

Y el EZLN es emblemático en la lucha indígena de la República Mexicana.

Es más, en esa misma lucha radica la confrontación entre tal ejército insurgente y López Obrador por su falta de apoyo en su momento a los Acuerdos de San Andrés, como parte del PRD. Pero que ahora como Mandatario de la Nación plantea cristalizar. Sin embargo, los zapatistas no le creen.

Lo dijo muy claro el Subcomandante Moisés:“Hace creer que está con el pueblo de México, al que sigue engañando, como lo hace con los pueblos originarios, a quienes demuestra respeto y se hinca a la Madre Tierra, pero nosotros le decimos que no le creemos”.

De cierto modo tienen razón los zapatistas, ¿por qué cómo creerle cuando en vez de consultar de manera real a los pueblos originarios del Sur Sureste del país, solamente lanzó una consulta general; incluso, fuera de todo marco legal, para legitimar varios proyectos en la región sureña?

La consulta a los pueblos indígenas es, además, un mandato de tratado internacional firmado por México, y debe ser previa e informada. Y la realizada por el actual Gobierno Federal fue una consulta fast track, sin la información pormenorizada.

Las personas de los pueblos indígenas no son menores de edad, ni entes sin razonamiento; tienen raciocinio, y, por lo tanto pueden tomar sus propias decisiones. Otra cosa es que los engañen y hasta los usen en escenografías para hacer limpias o presentar programas alusivos.

Por cierto, el Programa Nacional de Pueblos Indígenas de AMLO ¿responde a las demandas de los habitantes originarios? ¿Por qué lo presentó en Oaxaca y no en Chiapas? Claro, en la primera entidad hay 418 municipios de sistemas normativos indígenas (de un total de 570), pero en el territorio chiapaneco está el EZLN.

En fin, pareciera que la llegada de AMLO a la Presidencia de la República fortalecerá a esteejército insurgente, no solo porque es el único que le alza la voz, sino porque puede representar el liderazgo opositor a cualquier decisión omnímoda, salvo que los líderes zapatistas sean coptados igual como los partidos políticos, legisladores y gobernadores.

Bueno, no precisamente coptados vía ganancias económicas, sino sobre todo políticas. Para los políticos tener poder es como tener salud, y con ello lo tienen todo.

Pero si se el EZLN se fortalece puede capitalizar el descontento hacia cualquier decisión presidencial, legislativa o judicial. Entonces crecerán las filasguerrilleras, pero no en campos de batalla, sino en una alianza para la resistencia planteada por los zapatistas.

Como es harto sabido la postura del EZLN frente a López Obrador, no es nueva. Ha sido una confrontación histórica y lamentable tratándose de dos fuerzas de izquierda, aunque los zapatistas difieren en la ideología del hoy Mandatario de la Nación.

Para el subcomandante Marcos “la imagen de Carlos Salinas construida por AMLO es, en realidad un espejo”. Y no es de izquierda, sino de centro “que no es más que una derecha moderada”.

Quizá por lo mismo el EZLN no ha apoyado electoralmente a López Obrador en sus contiendas presidenciales; incluso, ha impulsado alternativas como el voto nulo en “la otra campaña” y como la candidata independiente indígena “Marichuy”.

Adelfo Regino Montes sabe la historia porque fue asesor del EZLN. Y para él, AMLO diseñó el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas.

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