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Alicia, la mujer que borda y resiste

Está joven mixteca enfrenta una realidad que no esperaba


Igavec
Huajuapan de León, Oax. – Hace 20 años, Alicia González Mora, tuvo que salir de su pueblo San José Chichihualtepec, en busca de su destino, sin saber que la vida le tenía preparada una difícil prueba. La hija de Alicia nació con una discapacidad cerebral, lo que provocó que su pareja se alejara, quedando solas frente al mundo.


“Aprendí a bordar en mi pueblo cuando iba en la primaria, ahí nos daban clases. Cuando crecí tuve que emigrar como todos por necesidad. Cuando estás en la ciudad uno se enfoca en el trabajo y en los estudios. Terminé mi licenciatura en enfermería, pero cuando mi hija nació con esa discapacidad, toda mi vida cambió. Ahora ella depende de mi al cien por ciento”.


Alicia cuenta que al saber que su bebé no sería como cualquier niño normal, tomó de nuevo el hilo y la manta para hacer del bordado una terapia para afrontar el momento que estaba pasando. “Desde que nació mi hija todas las mañanas me preocupo por saber si despertará y mira, ya tiene tres años conmigo”.


La discapacidad de la bebé provocó que el padre se distanciara, por lo que, al verse sin apoyo, Alicia comenzó a bordar batas, bolsas y rebosos, haciendo equipo con su hermano, quien también no puede escuchar, ni hablar bien, pero que con mucho esfuerzo pudo tomar un taller de encuadernación.


“Ahora complementamos nuestro trabajo, ayudo a mí hermano a bordar figuras en sus agendas para que tengan más valor. La puntada de mi bordado es sencilla, pero he ido mejorando con la práctica. Me incliné más por la manta porque es una tela fresca y típica de la región. Ahora estoy integrando a mis blusas elementos de mi comunidad con son los pitayos y las flores conocidas como glorias de la mañana, las cuales nacen en abundancia con las primeras lluvias”.


Como madre soltera, Alicia solo cuenta con el apoyo de sus padres y a veces de su expareja. Nunca pensó que los planes que tenía de ejercer su profesión, mientras su hija cursaba la escuela, no se iban a cumplir.

“Todos tienen un plan de vida, pero lo cierto es que no somos dueños de nada. Mi situación alejó a mi pareja, ahora me veo sola sacando ingresos para los gastos de mi hija que son bastantes. Aquí estoy resistiendo, tratando de ser suficiente para ella”, menciona tratando de contener el llanto.


Esta joven guerrera, considera que hacen falta espacios y talleres de bordado, principalmente en las comunidades, ya que este tipo de artesanía sigue sin recibir el valor que merece, principalmente cuando cada pieza lleva tiempo y dedicación. “El bordado merece un mayor valor, porque cada pieza lleva amor y perseverancia. A mi me cuesta mucho vender una pieza, la gente siempre piensa que es muy caro”.


Alicia González, señala que hace falta que las artesanías tengan más espacios para que la gente las aprecie; además de que todavía hay muchas minorías que son excluidas por organizaciones y por el mismo gobierno. “Cuando estaba sola sufrí mucha discriminación, te excluyen hasta cuando perteneces a un grupo. Ahora con el colectivo Mixteca de mi Corazón, mi hermano y yo estamos sintiendo el respaldo que merecen todos los artesanos”.


Actualmente Alicia borda blusas para niñas de uno a seis años, cuyos precios varían desde los 180, 200 y 300 pesos, las cuales se puede adquirir por medio del colectivo Mixteca de mi Corazón, cuya sede se encuentra en la calle Zaragoza, casi enfrente del módulo de policía, en Huajuapan de León. “Ahorita solo estoy bordando batas para niñas, porque siento que no hay muchas piezas para los niños y es donde debemos comenzar si queremos fortalecer nuestra identidad”, apuntó.

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